Seis años después de que la cantante fuera operada de un tumor cerebral, la artista hizo vibrar a sus fans.

El regreso de Roxette en su Suecia natal no dejó a nadie indiferente. Seis años y medio después de que la cantante Marie Fredriksson fuera operada de un tumor cerebral, anoche la artista hizo vibrar a fans, familia y amigos en el Circus de Estocolmo, junto con su compañero musical Per Gessle.
Todos terminaron de pie, muchos lloraban de alegría y a la cantante, de 50 años, se le fue la voz por la emoción en medio del éxito It Must Have Been Love.
Su marido, Mikael Bolyos, que junto con sus hijos Josefin y Oscar estaba en la primera fila, afirmó tras las largas ovaciones: “Fue el mejor concierto al que he asistido jamás”.
Precisamente el diario Expressen titula “It Must Have Been Love” (Tuvo que ser amor) en alusión a los 22 años del éxito y el entusiasmo por la breve presentación de la rubia sueca.
En el otoño de 2002, tras casi 15 años de éxitos en el pop, la cantante sufrió episodios que la dejaron sin habla. Los médicos le diagnosticaron un tumor cerebral y Fredriksson fue operada. Su camino de regreso a los escenarios fue largo.
A nivel musical la cantante comenzó a hacer pequeñas grabaciones sola en el estudio de su casa y de vez en cuando volvió a participar en shows. Cada vez se centró más en las artes plásticas y en 2005 expuso dibujos a carbonilla por primera vez.
Sin embargo, se descartaba su regreso con el dúo Roxette.
El cambio se produjo con la primavera actual. “Hicimos pruebas en casa para ver si funcionaba. Marie se ha recuperado de forma sensacional y canta como antes”, dijo Gessle.
Tras las primeras presentaciones exitosas en Amsterdam la semana pasada, el dúo continuará con la gira The Night of The Proms entre octubre y diciembre en Bélgica, Holanda y Alemania, junto con otros artistas.
“Tocamos unas cinco canciones. Es lo que Marie puede soportar”, afirmó su compañero en Roxette.
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